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Buenas, al hilo de lo que se ha estado comentando últimamente, precisamente ayer estuve leyendo un libro que acaba de aparecer sobre el MDMA. La referencia es la siguiente:
Caudevilla, F. (2006). Éxtasis (MDMA). Madrid: Editorial Amargord.
Transcribo literalmente (supongo que a Fernando, el autor, no le importará) una parte en la que se habla de este tema (p. 108 y siguientes):
"Del análisis de los resultados pueden extraerse conclusiones que pueden resultar interesantes para muchos consumidores, ya que contradicen algunos de los mitos urbanos sobre el éxtasis. Para muchos consumidores, el cristal de MDMA es una droga muy apreciada, por encima de las pastillas que suelen considerarse de peor calidad. Incluso hay muchas personas que están convencidas de que el "cristal" y "las pastillas" son dos drogas distintas cuyos principios activos y propiedades son diferentes. Suele decirse que la experiencia que induce el cristal es "más limpia", "más potente", "más emocional", "con menos efectos adversos" o "más acogedora". La propia denominación de la droga, "cristal", evoca imágenes de transparencia y limpieza. los comprimidos, por el contrario, suelen percibirse como un producto muy peligroso debido a las adulteraciones. Esta idea, errónea a la luz de los datos objetivos, ha sido transmitida hasta la saciedad, como se analizará en el capítulo "Éxtasis, medios de comunicación y políticas de drogas".
A la luz de los datos objetivos, el panorama es muy diferente. En primer lugar, no hay ningún dato de tipo químico o farmacológico para justificar la preeminencia del cristal sobre los comprimidos. Los precursores, procesos y métodos de síntesis llevan al mismo producto final en ambos casos: MDMA. Ningún análisis de ningún laboratorio del mundo ha encontrado que la MDMA procedente de pastillas tenga alguna diferencia con la MDMA en cristal. La presentación final del producto no guarda relación con sus propiedades intrínsecas. La MDMA se presenta en cristales, comprimidos o cápsulas de la misma forma que la leche puede envasarse en brick o en botella sin que se trate por ello de "leche distinta".
Con respecto a las adulteraciones, los análisis nos muestran que el cristal es un producto que en general tiene menor pureza y está más adulterado que las pastillas. Esto es algo perfectamente lógico y que tiene una sencilla explicación. El contenido en MDMA y el grado de adulteración que se encuentre en las pastillas depende de forma exclusiva del fabricante original. Éste puede producir una partida de comprimidos con una concentración más o menos alta, pero los sucesivos intermediarios tienen muy poca capacidad para adulterarlos. Para ello, sería necesario pulverizarlos, añadir alguna sustancia y volver a formar nuevos comprimidos, un proceso demasiado complicado para obtener poco rendimiento económico. En el caso del cristal, la adulteración es más simple: se trata de añadir cualquier producto que tenga un aspecto similar al poolvo o al cristal para incrementar el peso de la mercancía y en consecuencia el beneficio económico. Este riesgo será más considerable cuanto mayor sea el número de manos por las que pasa el cristal desde el productor hasta el consumidor.
Además de los riesgos por adulteración, desde un punto de vista económico el cristal tampoco parece un buen negocio de cadra al consumidor. Las leyendas sobre sus propiedades dispararon el precio de este producto hace un par de años, cuando no era infrecuente pagar 90 ó 100 euros por un gramo. En la mayoría de las zonas del estado español, el precio actual de un gramo de cristal ronda los 60 euros. Ya que "un gramo" comprado en la calle suele contener en realidad una cantidad inferior (calculemos 800 mg) y suponiendo una pureza del 70%, tendríamos un total de 560 mg de MDMA (800 mg multiplicado por 0,7). Con esos mismos 60 euros también podríamos adquirir comprimidos de MDMA. Calculando un precio medio de 5 euros y una pureza de 70 mg, obtendríamos 12 comprimidos que supondrían un total de 840 mg de MDMA (12 multiplicado por 70).
Considerando las circunstancias actuales del mercado, hemos visto que las ventajas objetivas que presenta el cristal sobre los comprimidos son inexistentes. Teóricamente, el cristal es más sencillo de dosificar con una balanza, miinimizando el riesgo de sobredosificación. Pero, ya que para la mayoría de las personas resulta imposible conocer la pureza del cristal que consume, la aplaición práctica es escasa. En este punto cabe preguntarse por qué sin embargo muchas personas prefieren el cristal a las pastillas. Con los datos disponibles en la actualidad, la explicación puede estar en una suma de varios factores. El cristal suele utilizarse mojando su dedo en la sustancia, llevándoselo a la boca y repitiendo varias veces este proceso a lo largo de la noche. No es infrecuente que entre dos o tres personas puedan utilizar un gramo de cristal en una única ocasión. Sin embargo, muchas personas utilizan los comprimidos fraccionándolos en mitades o cuartos. Así, de forma general, la cantidad de MDMA en pastillas consumida en una sola ocasión suele ser mucho menor que la de su equivalente en cristal. Y además de esto, hay que considerar el papel del set y el setting. Ya hemos señalado cómo las motivaciones y las expectativas son condicionantes de gran importancia con drogas como la MDMA. Las ideas preconcebidas y las creencias pueden servir como modulador de la experiencia. El mero hecho de creer en las ventajas o defectos de una determinada presentación coloca a la persona en un estado psicológico que modifica el resultado final para bien o para mal. Sin duda, tomar un comprimido con miedo y aprensión producirá distintos efectos que si se toma la misma cantidad de MDMA en cristal de forma confriada y esperando obtener una experiencia "más pura" o "más luminosa".
Bueno, hasta ahí el texto.
Un saludo
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