Como dicen que lo prometido es deuda y los tiempos que corren no están como para endeudarse… nuestros amigos de
Tech-On-Recs cumplieron su palabra y allá por diciembre nos dieron la gran noticia: ¡ habemus
Circus Techno !
El mejor festival techno de 2007 en nuestra tierra, volvía en esta nueva edición quedándose en la provincia de Granada pero mudando los trastos a la sala con más historia y renombre de Andalucía…
Industrial Copera. Como ya sabréis, aquella primera edición, un sábado 10 de marzo, tuvo lugar en el
Coliseo Ciudad de Atarfe, un sitio espectacular si el aforo acompaña. Desgraciadamente no hay suficiente público fiel a este estilo para llenar coliseos (ya lo pudimos comprobar), así que inteligentemente, y al menos hasta que
Circus Techno se consolide y gane adeptos (cosa de la que estoy seguro), se decidió hacerla este año en un lugar más acorde con el aforo que se esperaba.
En cuanto al cartel, también se le había dado un pequeño giro. Se dejan a un lado nombres “galácticos” de la electrónica para dar paso a jóvenes artistas (y no tan jóvenes) que están dando muy fuerte en el panorama actual. Los
Lars Klein,
Gayle San,
Technasia y
Chris Liebing eran sustituidos por otros cuatro internacionales que, sumados al incombustible
Horacio Cruz, aseguraban una noche repleta del mejor techno:
Dejan Milicevik,
Killian’s,
Wehbba y
Robert Natus.
Nada más poner los pies en el aparcamiento de
Copera, sabíamos que iba a ser una de esas noches que no se olvidan fácilmente. Hay algunos truquitos para saber esto, pero ver que a las 12 de la noche estuviera el aparcamiento lleno hasta la mitad y lo animada que estaba la peña en sus respectivos botellones, era más que suficiente. Puede que en esto influyera que la fiesta hubiera comenzado una hora antes de lo normal en
Copera (a las 11 en lugar de a las 12). Fuera como fuese, nos alegró contemplar aquella estampa.
Al calor de los cubatas y de algunas caras conocidas, aguantamos hora y media bajo el frío glacial de
Granada (demasiado aguantamos creo yo), tiempo tras el cual nos pusimos en cola. Dentro se podía respirar ya un gran ambiente con
Horacio Cruz a los platos animando al personal como es costumbre en él. Al serbio
Milicevic nos lo perdimos por completo (pinchó de 11 a 1).
Una vez más (ya estoy acostumbrado, no pasa nada), nueva odisea para poder subir al escenario. En un primer intento, fui a subir como si nada y el portero me frena y me dice que sin pulsera no se sube.
- “¿Quién me puede dar la pulsera, amable señor?”
El organizador, me dice, así que voy para la taquilla y le cuento mi caso al taquillero.
- “Hola, perdona, necesito una pulsera de prensa para subir al escenario…”
- “Eso tienes que pedírsela a
Horacio”
- “Qué bien…”
Vuelvo al escenario y le cuento al portero que necesito hacerle fotos para un reportaje al dj que está pinchando, que a su vez es la persona que tiene que darme la pulsera que me da acceso al escenario para poder hacer fotos... Toda una paradoja que al portero le dio exactamente igual, así que…
Al término de su sesión fui a buscar a
Horacio y tras unas cuantas vueltas terminé encontrándolo. Muy amablemente me dio la pulsera y unas cuantas consumiciones (gracias por el detalle), y tras comentarle lo bien que pintaba esta edición, simplemente me contestó con una sonrisa mezcla de satisfacción y de alivio que lo decía todo. Me alegro enormemente.
Acariciando los technics estaba ya el francés
Killian’s, quién a base de temas muy bailables, aunque sin excederse en bpms, fue calentando la pista minuto a minuto. La sala estaba completamente llena, pero tranquilos… se podía bailar. Días antes desde la organización, se anunció que se no se vendería el tope de entradas, tranquilizándonos así a más de uno que temíamos que se pudiera repetir alguno de los precedentes que tiene
Copera en los que se “sospecha” que se sobrepasa el aforo. El anuncio fue recibido de buen agrado y en confianza, y pudimos comprobar que iba muy en serio allí mismo (
Tech-On-Rec cuida a su público, señores). Como dato curioso señalar que
Killian’s puso el
Manipulated de
Ben Sims, tema que escucharíamos 3 veces esa noche (inexplicable).
[youtube]http://es.youtube.com/watch?v=Cq9GKBGGEo4[/youtube]
El siguiente en salir a escena era
Wehbba. El carioca, con una cortísima carrera, se está haciendo un hueco importante en la electrónica del momento y quiso demostrarlo en
Copera. Muy buena selección musical, con bastantes de sus producciones, que no dejaró indiferente a nadie. Dejó caer también un remix de
The Bells de
Jeff Mills (en el vídeo lo podéis ver).
El ambiente era espectacular, con un público entregadísimo que quería más y más, venido de todas partes de
Andalucía:
Granada,
Málaga,
Sevilla,
Almería (¡saludos Mar!)... Incluso conocimos a una parejita de
Badajoz que estaban de vacaciones en
Granada y que no se podían creer el ambientazo que se respiraba en
Copera (era la primera vez que la visitaban). Lo estaban flipando con todas las letras. Un saludito si nos leéis.
[youtube]http://es.youtube.com/watch?v=88gq2Qr0VXw[/youtube]
Y llegaba el turno del arma de destrucción masiva más potente que había esa noche en
Granada:
Robert Natus. Lo que hizo el amigo
Natus no tiene nombre. Una hora y tres cuartos en los que la locura se fue apoderando de todos los allí presentes. Enlazó a la perfección con
Wehbba y con una facilidad pasmosa fue subiendo los bpm de la sesión, pasando del techno más duro al hardtechno para terminar con una media hora (si no más) del más puro schranz. Pero no era ese schranz machacón y seco que más de una vez habréis oído alguno, no. Era mucho más llevadero, más agradable para el oído, con algunas melodías y cortes que invitaban a dejarse el alma en la pista. Una conexión con el público espectacular que hizo de éste el mejor de los cierres que se podría esperar. El alemán se fue con una gran ovación por parte de todos los asistentes; se lo había ganado. Aunque fue una lástima que le cortaran la música pasadas las 7 de la mañana. Los de
Copera podrían ser un poco más flexibles, y viendo el
enorme éxito que ha tenido fiesta, dejar que el dj termine su tema. Pero en fin, no es la primera vez que lo hacen ni será la última.
Se hace justicia y los que se lo merecen, obtienen su recompensa.
Tech-On-Recs ha podido quitarse la espinita clavada del año pasado y nosotros, su público, hemos podido disfrutar doblemente de un festival sin una sola pega de principio a fin. Ojalá que
Circus Techno se afiance con fuerza y tengamos la suerte de disfrutarlo cada año. ¡Porque la gente quiere
TECHNO (pero techno de verdad)! Mucha gente está cansada de la moda minimalista (especialmente en Copera), no por ella en sí, sino porque se está dando de lado a eventos de este tipo que se cuentan con los dedos en favor de los otros. Y como es lógico, fiestas como las que hacen los de
Tech-On-Recs son recibidas como agua de mayo: éxito asegurado.
Ya por último me gustaría aprovechar para lanzar una sugerencia: está muy bien una
Circus Techno al año, pero... ¿por qué no dos? Esa sí que sería una gran noticia...
¡Enhorabuena!