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Los otros reyes del Electrohouse

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Enviado el Sábado 02 de Septiembre de 2006 por - Ver Comentarios
En el 2004 tomó el relevo del electroclash, pero hasta el 2005 no triunfó en Ibiza. Este año va a ser el sonido de moda y no sólo es Tiga quien lo firma. Estos son los DJs protagonistas y las discotecas donde puedes bailarlo. El electrohouse comienza cuando se acaba el electroclash. ¿Recuerdan el electroclash? La cosa iba de petardear muy ochentasmente, recordar a Depeche Mode, el italo, Front 242 y el electro viejo y adornarlo con letras canallas sobre lujo, drogas y sexo en los lavabos, o con melodías tontas, o con un sonido sintético casposo. El electroclash fue un auténtico fenómeno social en los clubs porque por una vez desde que la “cultura de club? es “cultura?, no había excesiva coartada intelectual en el hecho de salir de noche. Los conocimientos no importaban en el electroclash, sólo la pose: era la cultura de la fiesta, las drogas y el ligoteo cubata en mano, el de frases tipo “te invito a una si me la chupas? como medio de interacción entre la parroquia; estaba más preocupado en ganar dinero y en ser invitado a todo antes que en competir por quién sabe más sobre DJs y quién reconoce más temas por noche. Y mientras la frivolidad reinaba en clublandia, la experimentación iba por otro camino. Mientras el electroclash estaba en lo más alto y se llevaba el maquillaje, la ropa trash y las camisetas heavy metal, el techno y el house profundizaban en la revolución minimalista, en la producción digital y en sonidos profundos, pulidos y vanguardistas. Pero claro, tanto el minimal techno como el microhouse lo tenían crudo para subir en la cotización de los clubs si no echaban más leña al fuego y endurecían sus propuestas. Lo finolis no siempre cuela. Entonces es cuando empieza a formarse lo que ahora conocemos como electrohouse y que es el estilo que más vas a escuchar si sales de noche por una ciudad como Madrid o Barcelona. El electrohouse es lo que ocurre cuando el minimal envidia el éxito, las drogas y las churris del electroclash, cuando los productores y los DJs se dan cuenta de que pueden seguir sonando experimentales pero a la vez pegarse la fiesta, alternar con hembras y cobrar cheques cada semana. A finales del año 2004 se empieza a hablar del asunto. Al comienzo era una etiqueta difusa que definía a aquellos discos que, en efecto, sonaban un poquito a electro y un poquito a house, más o menos como lo hacían los maxis que publicaba uno de los pioneros de esta historia, el alemán Steve Bug, que a través de su sello Poker Flat defendía la limpieza de sonido del house minimalista pero a la vez ilustraba las portadas de los discos en plan DJ Hell, con jamonas en bragas y partidas de póker. Al principio no llamó mucho la atención, ni siquiera gracias a las remezclas de Ewan Pearson, otro ideólogo de la renovación –en su caso más inspirado por la música disco que por el techno–, y no lo hacía porque en ese momento la primera oleada minimal estaba en su cumbre de popularidad y creatividad, con sellos como Kompakt y DJs como Michael Mayer combinando techno, pop y elegancia sin caer en lo chusco. Pero a medida que el nuevo techno elegante se iba convirtiendo en el techno agreste y duro de siempre con fachada minimalista (lo que hace Richie Hawtin, para entendernos), el electrohouse comenzó a ser la opción de consenso. Tiene el sonido del minimal, pero el descaro del electro; además es duro sin ser aburrido, y tiene elementos de música disco, de trance o de hardcore, y sobre todo mucho acid, que en según qué momentos sirve para acompañar esos acelerones de cuerpo que muchos clubbers entregados a la fiesta sienten más o menos cada media hora. En el 2004 era un sonido incipiente tachado de comercial. En el 2005 arrasó en Ibiza, especialmente en los afters. Y el 2006 es suyo. ¿Preparado para un año de sexo, drogas y electrónica lujosa y psicodélica? LOS HÉROES Muchos de los antiguos reyes del electroclash, como Tiga o Fischerspooner, se han subido al carro, produciendo del palo o dejándose remezclar. Ya nadie quiere electro clásico o macarra; se asocia con facilidad a la cutrez y a la horterada, así que la vía del electrohouse –más seria pero igualmente viciosa, incluso más capaz de atraer públicos antes enfrentados– es un camino intermedio que se ha confirmado como el más valioso para estos momentos. Como ha quedado dicho antes, los primeros que empezaron a despuntar fueron Steve Bug y sus aliados y, por otro lado, Ewan Pearson. En el 2004 también llegaron los alemanes Tiefschwarz, que remezclaron a todo quisque con un sonido limpio y brutal, entre house y rave, y que fue continuado por la opción siniestra de los franceses Black Strobe. Pero fue el año pasado cuando se multiplicaron las opciones. Hay diferentes maneras de hacer electrohouse. Están los que optan por estructuras progresivas y líquidas, como los daneses Martínez y Trentemoller, votados por la prensa especializada como los “debutantes del año?. Están los que se aprovechan del boom del acid house para hibridar la lisergia con la robustez electrohouse, ya sean Tiga, Jesper Dahlbäck o David Duriez. Por supuesto, están los seguidores de Ewan Pearson, que se anclan en los 80 acudiendo a la música disco, el HI-NRG y el italo, como la gente del sello que más discos vende en este momento, Get Physical (DJ T, M.A.N.D.Y., Booka Shade). Pero los que se han llevado el gato al agua son los nuevos trucheros, los que, como John Dahlbäck –un joven sueco primo del citado Jesper que sólo el año pasado sacó cincuenta maxis–, Matthias Tanzman u Oliver Koletzi –protegido de Sven Väth– equilibran techno, electro, house y rave con efectos devastadores en la pista. Y más que están por venir. ¿DÓNDE SE BAILA ÉSTO? En todas partes. Se está convirtiendo en el estilo hegemónico en los clubs de media Europa, y aunque tiene que compartir espacio con el techno duro, el techno fino y restos de electro y house del de toda la vida, no hay ahora un sólo DJ que se resista a pinchar algo, o mucho, de este nuevo sonido. En Barcelona, la programación de clubs como Nitsa, The Loft y, sobre todo, Fellini abunda en DJs invitados y residentes que tiran de novedades del palo. Y en Madrid, aunque la movida es algo más electro o comercial, el electrohouse comienza a meter el codo con saña entre las costillas de los otros estilos. Salas como Mondo, Low o Coppelia 101 lo tienen como banda sonora. Por no hablar de Barraca en Valencia, Vivero en Málaga y tantos otros sitios electrohousificados.
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Comentarios

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Angelo

patetico!!

Enviado: Domingo 03 de Septiembre de 2006 01:10:54

rasty

¿¿electrohousificados?? juuassss jajajaja

Enviado: Lunes 04 de Septiembre de 2006 01:05:43

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