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Sónar 2011 se consolida como la mejor cita de electrónica

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Enviado el Lunes 20 de Junio de 2011 por Doro - Ver Comentarios
Crónica Sonar Night del viernes 17 y sábado 18 de junio

Si el año pasado 2Many Djs y Chemical Brothers dejaron huella, este años son muchos más lo que han elevado la categoría del Sónar a niveles estratosféricos.

La primera jornada del Sónar Night empezó con unos Cut Copy muy entregados. A pesar del calor inminente de la noche barcelonesa, la electrónica-pop de este grupo caldeó el ambiente para dejar a los asistentes listos para M.I.A. Aunque la artista se hizo esperar casi 30 minutos, y después de unas imágenes de dioses indús, la artista se puso al púbico en su diminuto bolsillo interpretando míticos temas como "Galang"o el apoteósico "Paper Planes" con un ritmo mucho más electrónico.

La noche siguió hasta cruzar todo el recinto de Gran Vía 2 para coger buenas posiciones cerca del escenario SonarPub. A los pocos minutos de las 2:15 Steve Aoki aparecía en el escenario coreado por una masa dispuesta a darlo todo. Y no sólo todo, sino, que absolutamente todo el que estuviese en ese recinto pudo experimentar lo que se le llama una sesión redonda y totalmente entregada. El japonés no defraudó. La excelencia de sus ejecuciones culminó con sus éxitos como "Turbulence" o la emblemática "Time WARP", tema realizado junto a The Bloody Beetrot, que convirtió el SonarPub en un suelo inestable donde todo el mundo saltaba. Aoki amenizó la noche con un acto típico en él: lanzándose al público varias veces, rociando a las primeras filas con champagne y lanzando una balsa que navegó entre la multitud de fieles. Sin duda la mejor actuación de la primera noche del Sónar 2011

La locura, el cansancio, y el calor acabó por instalarse en el SonarClub. Una afición visiblemente machacada todavía tenía fuerzas para dejarse llevar por las sesiones de Aphex Twin y, sobretodo, Boys Noize.

El cejijunto puso el broche de oro, o la guinda, a un pastel repleto de sonidos frenéticos y excelentes melodías. Y entonces es cuando salió el sol y a nadie le importó tener que esperar para volver a casa porque, al día siguiente, había más.

La segunda jornada del Sónar Night empezó más pronto que la primera. Para calentar motores escogimos a Yelle. Cantante electro-pop-cursi con mucho ritmo. Encandiló el SónarLab con sus luces de colores, sus sintetizadores y su excelente voz afrancesada. Y, sin duda, todos entraron en calor, a pesar de que la temperatura era un poco más fresca, tras hacer un repaso a los éxitos de sus temas de "Safari Disco Club". Pero sin duda el colmo de Yelle fue su tema subidito de tono "Je Veux Te Voir" que revolvió hasta los camareros tras las barras.

La noche siguió en el SonarClub donde pudimos escuchar los últimos temas de un Ángel Molina imponente subido en el escenario ante una multitud extranjera que estaba sorprendida: "Who is?" nos preguntaban con mucho interés "¡Ángel Molina!", decíamos. Tras el Dj español, y con un poco de retraso, se abrieron, literalmente, los telones de acero, y el trío que forma Underworld devolvió los sonidos auténticos de la electrónica de los 90 a un Sónar que culminaba su calidad musical. "Diamond Jigsaw", "Cowgirl" y la apoteósica "Born Slippy" demostraron que los años no pasan para un grupo que vive por y para la auténtica música electrónica.

En el reloj marcaba la 1:30 y era hora de volver a correr hasta el SonarPub: Buraka Som Sitema. Llegamos con la intención de dejarnos convencer de que el mítico "Kalemba Wegue Wegue" no había muerto. Y no, no estaba muerto, estaba de parranda. Los portugueses elevaron la electrónica del gallo a una categoría completamente diferente. Sin duda convirtieron la segunda noche del Sónar en una velada muy especial y llena de sudor, porque desde el primer tema hasta una remezcla de Lionel Richie convirtieron al público en una masa saltarina y llena de color. 

Una de las mejores actuaciones de la noche.

Como el escenario del SonarPub iba media hora retrasado, tuvimos tiempo de ver, y sentir, a un Magnetic Man devastador. Seguimos sintiendo los sonidos de los 90, los auténticos, esa electrónica genuina. Pero el tiempo pasó pronto y volvimos a correr hasta la actuación más esperada: Paul Kalkbrenner.

El alemán dejó claro quién es el único que puede mover a todo el Sónar, ya que el SonarPub estaba más lleno de lo normal. Desde Emoxion nos preguntamos porqué lo ubicaron en uno de los escenarios más pequeños y no en el SonarClub. El hecho es que Kalkbrenner disfrutó viendo a un público emocionado. "Aaron", "Gebrünn Gebrünn", "Moob", o su reciente tema "Plätscher" devolvieron al Sónar una calidad electrónica excelente, a pesar de haber vendido 5000 entradas menos que el año pasado. Y esos 5000 no pudieron disfrutar de uno de los momentos más emblemáticos del Sónar 2011. Una breve pausa, la gente gritaba, y sonaron las primeras notas. El público se rindió en un inmenso "Ooooh" que debió llegar hasta el Sónar Galicia. Kalkbrenner nos dio lo que necesitábamos: "Sky and Sand". Sin duda el momento más mágico. 

La noche terminó con un James Holden excelente, pero los estragos de dos noches muy largas saltando, y pocas horas de sueño, hicieron que una humilde servidora necesitase retirarse a asimilar un Sónar totalmente enriquecedor y perfectamente elaborado. 

 

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