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Sónar 2012: las crónicas

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Enviado el Jueves 05 de Julio de 2012 por Doro - Ver Comentarios

Crónica Sónar de Día (jueves)

 

El primer día del Sónar y todos los escenarios estaban llenos hasta los topes.

Se notaba que el público llevaba un año más esperando a esta cita, así lo demostraron cuando Flying Lotusapareció en el SonarVillage para hacer alarde de lo que mejor se le da: experimentar con la música y las frecuencias. Este californiano se ha ganado a pulso su reputación de saber mezclar jazz, hiphop, electrónica y una pizca de dubstep. Ritmos marcados, pausados, sintetizadores, beats, saxos, e incluso violines, mezclados entre sí para dar una sesión ecléctica y muy adecuada para el atardecer del jueves en el Sónar.

A las 19:30 en punto, en el SonarComplex, o lo que es lo mismo, la capilla, se dieron cita unos pocos afortunados que pudieron ponerse en la cola antes de tiempo. Ahí estábamos, rezando, y nunca mejor dicho, para ubicarnos bien y poder disfrutar de una banda que está empezando a atraer oídos de medio mundo:Trust

Electrónica, batería, piano y una voz desgarradora que se desliza entre los agudos de las cuerda vocales de una mujer, y los graves del hombretón más fortachón de la banda. Y la imagen: un tímido Robert Alfonscontoneándose como si tuviese al mismísimo diablo en su interior. Excelente directo, impecable, la perfecta puesta en escena de su primer álbum "TRST" compuesto por 11 temas que brillan en su propia oscuridad sonora. "Bulbform", tercer tema que tocaron, confirmó a los que estaba allí por casualidad que lo gótico y lo tétrico casan muy, pero que muy bien con la electrónica más retorcida. A través de "Heaven" descubrimos el amplio abanico vocal de Alfons, y nos dejamos llevar por unos sonidos malditos que suenan a gloria. 

Después de salir a la luz, y sentirnos como auténticos vampiros modernos, cerramos la primera tarde de Sónarcon Orlando Higginbottom, es decir, Totally Enormous Extinct Dinosaurs. Sí, ese chiquillo con plumas en la solapa y una destreza anodina para mezclar techno, samba y electrónica de terraza con cóctel en la mano. Con sólo 24 años, Orlando se mueve de un lado a otro del escenario, combinando temas de su último álbum, "Trouble". Nos gustaron la coreografía de las dos chicas que salieron al escenario. Poderío en estado puro. Y nos gustó mucho su archiconocido tema que Nokia ha utilizado para su último anuncio "Garden".

Crónica Sónar de Noche (Viernes)

La noche del viernes en el Sónar 2012 estuvo marcada por la excelente sesión de dos horas de Fatboy Slim. Aunque antes de ver a Norman Cook, que pinchaba a las 4 de la madrugada, pasamos por otros escenarios donde pudimos escuchar una buena variedad de música electrónica.

Siendo una de las cabezas de cartel, y aunque no tiene nada que ver con nuestro ámbito, decidimos echar una oreja a la actuación de Lana del Rey. Escueta, así podríamos definir la corta actuación de la americana. Y, divididos, entre considerarla un diamante en bruto o una piedra semipreciosa, su actuación fue regular, a pesar de haber convencido a sus fans más acérrimos. 

Para entrar en calor nada mejor que una sesión en directo para la radio BBC1: Jack Beats, Simian Mobile Disco y Brodinski vs. Gesaffelstein, todo un elenco de artistas ingleses que hicieron alarde de sus mejores cualidades. Aunque nos sorprendió la energía de Annie Mac que, con su destreza a la hora de combinar electrónica undergrouns con funky, dubstep, hiphop y disco, nos convenció de que es una de las DJ con más carácter de su país. 

Pasadas las 2:30, volvemos al SonarPub, el escenario que siempre estuvo lleno la noche del viernes. James Murphy, ex-capo de LCD Soundsystem y súper-capo del sello DFA Records, nos dió una clase magistral de historia musical llena de ingenio y de momentos memorables, donde repasó grande éxitos del house y disco de su época. Y con este buen cuerpo, nos plantamos en las 4 pasadas y el SonarPub empiezaba a llenarse, una vez más.

A oscuras y con energía, Fatboy Slim aparecía para sacudir a sus devotos en lo que iba a ser la mejor sesión de electrónica de la noche del viernes. Arriba y abajo, Cook no se controló ni un minuto y demostró que para algo es uno de los mejores DJs del mundo.

Difícil resumir dos excelentes horas en las que ejecutó, a las mil maravillas, el auténtico significa de un disc-jockey. Acompañado de unos excelentes gráficos e imágenes que ambientaron el escenario, el cielo empezó a clarear cuando Donna Summer entonó su mítico "I Feel Love" de 1977. Convirtiéndose en uno de los mejores momentos de la noche, Fatboy nos llevó de la diva del disco a la poderosa voz de Adele y su "Rolling in the Deep". Sin quererlo, sin darnos cuenta, sin notarlo, así es cómo un DJ demuestra que es, eso mismo, un gran DJ. La fusión de las dos voces y de los dos ritmos característicos de cada uno de los temas fue, simplemente, perfecta.

A pesar de un fallo técnico con el sonido, y que dejó a todos los asistentes conteniendo la respiración, Cooksiguió con su sesión y se recreó con sus dos grandes hits: "The Rockafeller Skank" (2001) y el mítico "Praise You" (1999). El cielo tenía otro color y Fatboy seguía dándonos temas, y temas, y más temas. Dos horas que sentaron a gloria.

Y para terminar la noche, o empezar la madrugada, nada mejor que un poco de tech-house minimal con sello español. Concretamente de Lleida. Uner fue el que nos dejó un buen sabor de boca, tanto, que estamos ansiosos de saber más sobre su próximo álbum con Cadenza.

 

Crónica Sónar de Noche (Sábado)

Ya ha salido en todas las webs y hasta en diarios generalistas: el Sónar ha batido todos sus récords con 98.000 personas en sus 3 días de edición. 

Lo que más nos sorprendió, el sábado a las 23h cuando llegamos al recinto de Fira Gran Via, fue el cartel de "Entradas Agotadas". Allí supimos que lo que iba a pasar esa noche, y parte de madrugada, iban a ser olas y olas de gente disfrutando de una selección artística de primera. Ha habido de todos los gustos, de todos los estilos y de todas partes del mundo, y, aún así, se nos hizo la noche extremadamente corta.

Programa en mano, marcada por subrayadores, notas y otros detalles de horarios y paradas para repostar, la noche del sábado en el Sónar iba a ser frenética porque muchos artistas se solapaban los unos con los otros. Y todo esto bien organizado sin tener en cuenta que algún escenario se atrasase. Pero así es el Sónar, caprichoso, por eso, mejor venir de casa con un esquema en la mente y dejarse llevar por la música.

Llegamos justo para escuchar el mítico "Blue Monday" de New Order. Un poco de meneo de caderas a lo noventas, y ya estábamos listos para entrar en calor con Metronomy. El SonarLab estaba lleno hasta los topes. A lo lejos vimos al grupo divirtiéndose y, nosotros, hicimos lo mismo. Un poco de indie eléctrico y mucho instrumento fueron la combinación perfecta para dejarnos llevar por su mítico "The Look". Los primeros acordes del órgano sonaron a lo lejos mientras el aire nos refrescaba y recordaba que teníamos que movernos rápido o nos perderíamos a Die Antwoord.

Cerca de la barra, y dispuestos a dejarnos llevar por lo que viniese, Die Antwoord no decepcionó ni un segundo. Desde principio a fin, los sudafricanos reafirmaron, una vez más, que pueden con un festival de música electrónica alternativa, y con muchísimo más. "Baby's on Fire" o "Enter the Ninja" enloquecieron a un público que crecía a cada ritmo. Una excelente combinación de electrónica dura, dubstep y hip-hop macarra que nos hizo sentirnos como si estuviésemos enmedio de un bosque, casi a oscuras, y dándolo todo en una macro-rave. Die Antwoord, "la respuesta" en africaans, se acabó de meter en sus bolsillos naranjas a todo el público con su gran éxito "I Fink u Freeky". Incluso hubo un momento que creímos que las primeras filas pertenecían a la tribu de los masai, dada la altura de sus saltos.

A las 2:15 en punto sufrimos un cambio radical. Aún con la energía de los sudafricanos en el cuerpo, nos plantamos delante de Azari & III sin saber muy bien dónde estábamos. Pero unos minutos después de reponer líquidos, nos dimos cuenta de que allí había toda una fiesta disco-groove montada. "Reckless with Your Love" y "Hungry For The Power" nos hicieron sentir a las mil maravillas y todo el púbiico se lo pasó en grande como si de una carroza de un desfile gay se tratase.

De vuelta al SonarClub e instalándonos en una buena posición, nos rodeamos de sonrisas. ¿Por qué? Ahí estaba ese jovencísimo Madeon entregándonos su don. Como un buen chute de oxitocina, el francés nos dejó claro que es la nueva promesa del electropop galo y no lo dudamos, ya que se nota a la perfección quiénes fueron sus mentores. Nada más y nada menos que los propios Daft Punk. Y tras brincar y disfrutar de una sesión divertidísima, llegó la hora de Joel Zimmerman. Ese ratón que está consiguiendo desbancar a Mickey Mouse de nuestro imaginario. 

Empezó con fuerza y decisión, aunque nos pareció algo más de lo mismo. Mucha, mucha gente se acercó a conocerlo y, en vistas a la energía en la que bailaba el público, convenció a los asistentes. "Raise Your Weapon" no defraudó y sí, nos gustó, aunque hubo un pequeño corte musical al introducir su excelente remix de "I Remember". El tema sonó genial y sin duda fue uno de los grandes momentos de su actuación, pero esperábamos de Deadmau5 más caña. Aunque eso debía ser porque ya eran casi las 4:30 de la madrugada y tocaba correr hacia la otra punta del recinto para escuchar una sesión recomendada, personalmente, por Oscar Aguilera, residente de ElRow.

Y sí, Laurent Garnier y su show L.B.S. nos gustó, y mucho. Perfecta conjunción de techno para ver el cielo tornarse de otro color y gozar de un artistazo como este francés. 

Pero, a petición popular, decidimos cerrar la última noche de un Sónar histórico, con Luciano. Lo primero que nos sorprendió fue el poco público que había frente a un SonarPub a rebosar. Nos preguntamos porqué no colocaron a Garnier en el escenario principal, seguramente hubiese sido un acierto. Aunque creemos que eso se debió a que mucha gente ya lo había visto pinchar en la Estación de Francia esa misma tarde. Dicho lo dicho Luciano nos encandiló con un clásico de sus sesiones: "Wonderful Life" de Black. Este nostálgico tema de 1985 es, sin duda, casi un himno que el chileno lo ha hecho ya muy suyo.

Y con unas pocas notas de la sesión de Julio Bashmore, muy bien escogidas, sin duda, nos despedimos mientras el sol nos deseaba buenas noches.

 

 

 

 

 

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